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miércoles, junio 06, 2007

Los estudiantes en TVES... ¿por qué no?

La siguiente reflexión viene dada por varios elementos en particular:

a) Aunque los estudiantes que están manifestándose desde el 28 de Mayo argumentan que con el fin de la concesión a RCTV se les ha arrebatado su derecho a expresarse, yo pregunto: ¿cuántos programas en la cadena de Marcel Granier estaban dedicados a conocer la opinión de los estudiantes, de instituciones públicas o privadas, de los universitarios de Venezuela? Humildemente creo que menos que uno y no más de cero.

b) TVES ha nacido autoproclamándose como una televisora plural.

c) Aunque no dispongo de la fuente original, he leído por ahí que en Venezuela existen unos dos millones de estudiantes universitarios. ¡Dos millones! (aunque fueran menos siguen siendo muchos).

El lunes participé en los últimos minutos del podcast de los lunes organizado por Yosmary, y propuse a esos estudiantes que, en lugar de defender el regreso de los muertos vivientes (RCTV), una cadena que no les daba ni el 10% del espacio que los canales oficialistas prestan a los estudiantes bolivarianos, se centren en exigir a TVES que les otorgue un espacio en su programación. Minutos después, visité el blog de Álex y allí vi un comentario de Reiberto en el mismo sentido (por cierto, Rei, a ver cuándo abres un blog propio, tienes argumentos y sensatez de sobra para hacerlo), comentario que reproduzco a continuación:

Yo les haría una propuesta a los estudiantes que sinceramente reclaman espacios de expresión y de denuncia (que entiendo es lo que debe estar detrás del hecho de que salga un canal como RCTV marcadamente anti gobierno): Reclámenle como punto de honor a TVES tener un espacio totalmente autónomo en su programación, producido por los estudiantes y en donde puedan realizar todas las denuncias y programas especiales sobre los problemas del país. Cumpliendo por supuesto la Ley Resorte. Pídanle dos horas al día, o tres tardes a la semana, o un programa diario. Cualquier figura. Pero algo que no pueda negar una televisora de servicio público al estudiantado para decir libremente sus palabras.

Si existe un estudiantado serio, constructivo y combativo esta sería una propuesta muy lógica y contundente cuya obtención sería un logro innegable.”

Me entusiasmó que hubiera más personas con la misma idea, que me parece muy positiva para todos los factores políticos y sociales del país. Rápidamente descarté la opción de dos programas, uno para estudiantes anti y otros para estudiantes pro gobierno. Dos programas separados y diferenciados harían un poco lo de siempre: que unos vieran uno y los otros el otro. Sería desperdiciar una oportunidad única de hacer del debate un punto de encuentro o de desencuetro, como se quiera, pero de comunicación al fin y al cabo.

Un espacio donde los estudiantes puedan quejarse de los problemas de sus centros de estudio, de dar a conocer sus proyectos, mostrar sus creaciones (científicas, artísticas, audiovisuales...) sus sueños e ilusiones, un espacio donde estudiantes de diferentes opiniones sociales o políticas puedan debatir sobre temas de actualidad (como dice Reiberto, todo dentro del respeto a la Ley Resorte). Repartiendo el espacio del programa entre todas y cada una de las universidades del país, que tendrían su oportunidad de manera rotativa y en igualdad de oportunidades, mezclándose universidades políticamente enfrentadas cuando así fuera necesario, por la temática del programa.

¿Problemas? Habrá factores que se opongan (dentro del oficialismo) y otros que se nieguen a participar (desde la oposición) pero sin duda si se empieza con quienes quieran participar -en mi opinión una mayoría- los factores dubitativos acabarán uniéndose... o quedándose sin voz por voluntad propia. Otra pregunta, ¿quién moderará y seleccionará contenidos? Creo que la respuesta sólo puede ser una: representantes universitarios (estudiantes, no rectores ni profesorado) elegidos por los propios universitarios para defender la voz y participación de cada universidad en el programa. Otro problema sería que las posiciones opositoras se quejarían de la mayor presencia de universidades bolivarianas o públicas, que (creo) son la mayoría del estudiantado. Creo que lo lógico es que la representación sea proporcional al número de estudiantes y/o centros de estudio... ¡porque así es la democracia!

¿Y qué más democrático que un programa así?

En principio esto es sólo una idea, pero creo que por algo se empieza... ¿ustedes qué opinan?