miércoles, febrero 28, 2007

Cine en Venezuela

Gracias -cómo no- al blog de Lubrio vine a enterarme de la acalorada discusión sobre el cine en Venezuela que se está produciendo entre varios cineastas y responsables de cultura. Es muy interesante pero, sin ánimo de despojarla de valor, es básicamente la misma discusión que se produce en casi todos los países que subvencionan de una u otra manera el cine. Con la diferencia, eso sí, de que aquí ha tomado un profundo cariz político que nubla los argumentos. Se me ocurren infinitas cosas que decir al respecto:

a) Las denuncias por Internet no son denuncias. Cada vez que leo rumores de Internet - vengan de uno u otro lado- que acusan a personas concretas de hechos concretos sin ninguna prueba, lo primero que hago es no creérmelos, sean del signo que sean. ¡Eso es terrible! Porque pueden ser denuncias ciertas, pero el problema de disfrazarlas de "reenvía este mensaje a todos tus panas" le quita toda credibilidad. ¡Cualquiera puede hacer una "denuncia" de esta manera! Les pongo un ejemplo cortico, de mi invención:

<<Hola, soy una madre de familia que trabaja en Globovisión. Temo que me represalien por esta carta, por eso no diré mi nombre verdadero, si no uno cualquiera: Cleopatra Jones. Voté por Rosales y soy una venezolana democrática y tolerante, pero cuando algo me parece mal, lo digo. Quiero denunciar que Leopoldo Castillo bebe la sangre de las jóvenes pasantes que trabajan en Aló Ciudadano, para mantener su piel siempre tersa. Por favor, reenvíen este email a todos sus contactos, para que ninguna mujer por desflorar vaya a trabajar a ese canal. ¡Salvemos a nuestras muchachas!>>

Después tomo algunos contactos clave de Internet -algo muy fácil por otro lado- y creo una cuenta de email que sea algo como mujertrabajadorayhonradadeglobovisión@gmail.com y lanzo el email desde allí a ver si trasciende. Aunque fuera cierto que Leopoldo Castillo se baña en sangre de vírgenes (y pensándolo bien no lo descarto), yo no lo creería porque la denuncia se produjo de la manera más chimba posible. De modo que quien quiera denunciar corrupciones y amiguismos -que todos sabemos que se producen en éste y otros gobiernos- que le eche bolas y denuncie con datos y pruebas, porque nadie dijo que combatir la corrupción fuera un asunto fácil. El camino más difícil es casi siempre el correcto, aunque esté plagado de obstáculos y riesgos.

b) Nada nuevo bajo el sol. Vaya usted a España, a Francia, a Argentina, vaya usted a donde quiera que entidades públicas financien cultura y encontrará quejas del mismo tipo que se escuchan en Venezuela. "Sólo financian al amigo del ministro", "sólo becan a quienes dice el director de la escuela de cine", "lo que se hace con dinero público es una basura", etc. También se repite el que los que más afirman esto son los que no consiguieron subvención. ¿Lo dicen por valentía, o porque no les cerraron el buche con un puñado de dólares? Llamativo resulta que invariablemente los subvencionados consideren ecuánime la decisión, y los no subvencionados, la califiquen de corrupta e injusta.

En Venezuela se añade un cariz político exacerbado que hace que los cineastas alineados con la oposición tilden de basura todo aquello que financia el Ministerio, y viceversa. A esto hay que sumar rencillas personales, envidias y odios, tan humanos todos ellos.

c) No muerdas la mano que te da de comer. Esto es así, guste o no, a nivel privado o público. Yo abomino del 95% de lo que viene de Hollywood, pero si algún día me dedico al Séptimo Arte, no lloriquearé si no me nominan para los Oscar. Algunos cineastas venezolanos ladran contra Farruco Sesto y el Ministerio de Cultura, lo insultan, lo acusan de corrupto (sean o no ciertas las acusaciones, yo no tengo pruebas ni a favor ni en contra) y después de quedarse bien desahogados... ¡se obstinan porque no les subvencionan sus trabajos! Si Disney estuviera interesada -es un decir- en financiar un proyecto mío, yo tendría dos opciones: o callarme lo que pienso de ellos, o decirlo. Pero si digo en declaraciones públicas que "esa compañía fue fundada por un fascista tarado y espero que lo saquen de su nevera de criogenia y lo entierren de una vez", no sería tan cínico de quejarme que por esas declaraciones cambiaran de parecer y le dieran la subvención a Jennifer López, para que dirija y protagonice una nueva versión de Blancanieves (¡horror!). Del mismo modo, dirigirse al Ministerio de Cultura diciendo "Robolucionarias culebras corruptas: les escribo para solicitar me financien un largometraje" lógicamente no es una estrategia inteligente, menos cuando no se tienen pruebas de lo que se dice.

d) Entretenimiento vs. Educación. Creo que falta mucho, muchísimo, para mejorar esto en Venezuela. ¡Pero es todo un reto, porque en otros países ni se plantean que ambos términos puedan ser compatibles! En Venezuela se ha aceptado el desafío, pero de momento el desafío nos lleva mucha ventaja. Jonathan Jakubowicz comenta, como puede leerse en blogacine y en el blog de lubrio, que falta acción y conflicto en el cine venezolano. Lo de la acción para mí es muy discutible, no creo que sea necesario poner a Bolívar "matando miles de personas a sangre fría" para entretener, pero que además de educar hay que entretener... ¡claro que sí! ¿Lo hace el cine venezolano, lo hacen muchos trabajos televisivos? Pocas veces. Y de nada sirve comunicar si aburres, hay que encontrar un equilibrio entre entretenimiento y educación en todo el panorama audiovisual venezolano. Es deprimente y un síntoma muy peligroso que la mayoría de personas prefieran ver cualquier estúpido concurso de televisión presentado por una tarada que cambió sus neuronas por silicona, a aprender más sobre sí mismos y la cultura de este país, viendo un documental que tenga por objetivo formar y hacer reflexionar al espectador. Lo mismo ocurre en los cines: ¡tan sólo vean los estrenos! Casi todo cine de Hollywood, y un par de comedias latinoamericanas que lo dejan a uno desolado en la butaca.

La soberbia comunicacional de algunos artistas y creadores audiovisuales ('si no me ven es porque no entienden mi arte') es una adicción muy peligrosa... Tengamos claro esto todos -me incluyo- los que apoyamos el proceso: tenemos que atraer y enamorar al público con nuestros trabajos audiovisuales, de nada sirve ser un artista consumado si no te ven ni tus panas.

e) ¿Y la calidad...? Como escribí antes, creo que hay parámetros muy subjetivos y es difícil entrar en acuerdos sobre calidad cinematográfica, pero hay límites. A mí, por poner un ejemplo, Miranda, de Diego Rísquez, me pareció una película demasiado mala. Todas las personas con las que he hablado opinan igual que yo. He visto de momento cuatro de los cortos que subvencionó la Villa del Cine. Unos me parecieron buenos, otros regulares, otros malos, podría criticarlos y mucho, pero nunca me alegraré de los errores que tienen, como hacen muchas personas (las mismas que se alegran cada vez que algo falla en Venezuela). Creo que los venezolanos que se ensañan con el trabajo de sus compatriotas están alcanzando cotas de mezquindad que realmente ponen enfermo. Algunos colegas de profesión, como estos cineastas recibieron ayuda estatal, los estigmatizan y desprecian, muchas veces sin ni haber visto sus trabajos. Creo que una industria emergente, como lo es la venezolana, merece el apoyo de todo cineasta o profesional venezolano, para empujarla hacia adelante, criticando con dureza, pero sin ánimo destructor. Y si no, siempre será mejor aplicar la máxima árabe, que dice que "si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada".



Venezuela (y esto lo saben todos los que se dedican al audiovisual en el país, otra cosa es que algunos no quieran admitirlo) está en un momento único en materia cinematográfica y audiovisual, con oportunidades que envidia el 99% de Latinoamérica. ¿Que todavía se puede mejorar y mucho? Sin duda, pero con pataletas infantiles, descalificaciones personales y envidias de vecina chismosa por un lado, y amiguismos por el otro (que casi todos los cortos de la Villa estén escritos por la misma gente es una mala manera de defender una gestión transparente y objetiva), lo único que se conseguirá es abortar el embrión, en lugar de darle forma entre todos.

6 comentarios:

leonardo asimov dijo...

Sesudo comentario Okrim. Venezuela vive un momento muy especial de la historia Latinoamericana, momento difícil porque todo está por verse. Todo pendiente de un hilo. Con la derecha recalcitrante poniendo zancadilla artera a cada paso y algunos participantes de avanzada dandóles facilidades. Es claro que es un proceso de gestación de Lo Nuevo en el arte Venezolano. Arte que ha venido despertando desde hace pocos años y debido a las nuevas circunstancias políticas. No es fácil para nadie crear algo valioso y fundamentado sin recibir la andanada de odio de los detractores envidiosos que lo administran en generosas dosis por doquier.
Se impone la tarea urgente de Educar. Debatir con altura e introducir la nueva realidad del país, realidad de difícil aceptación para algunos, pero,de inmensa gratificación para otros.
El nuevo cine, la nueva literatura, el nuevo arte venezolano va a ir surgiendo de la lucha cotidiana por la transformación de las mentalidades. Venezuela necesita incentivar la creatividad en todos sus ámbitos y a fé que van a lograrlo. Un abrazo bolivariano.

Anónimo dijo...

Buen artículo, pero el problema es más profundo que el análisis que le dedicas. Está bien, este tipo de cosas suceden en todos los países donde el cine recibe subvenciones de parte del estado. Entonces, ¿está justificado que suceda lo mismo en Venezuela? A mí me parece que no, ya que para eso se está haciendo una revolución. Pero el problema es mucho más grave. ¿En qué país del mundo, una sola familia se lleva el 30 por ciento de las subvenciones del Estado para sus películas? ¿En qué país del mundo se le aprueban recursos para tres películas de una misma familia/empresa? ya sabes a quiénes me refiero. No es nada secreto. es una noticia pública emanada desde el mismo CNAC. ¿Tienes respuesta para eso? ¿Por qué en plena revolución se le siguen financiando bodrios a los cineastas de la 4ta república? Vamos, que la Villa le va a dar 5 millardos a una cienasta que vive en París. Otros 5 millardos están destinados al financiamiento de la película escrita por el ministro, que va a ser dirigida por los mismos perpetradores de los guiones de los cortos. Yo, la verdad no entiendo esta revolución. A estas alturas, el CNAC debería haber promovido la emergencia de un nuevo tipo de cine, revolucionario y transformador, en lenguaje, contenido y forma. Una nueva generación de cineastas, con propuestas arriesgadas. Si lo hace Irán, ¿por qué nosotros no? ¿Sabes qué tenemos en cambio? Una comedia que no da risa, como la Abuela Virgen, o la muy revolucionaria película de un tipo buscando su Cherokee, como Mi Vida por Sharon. En vez de tener un corto que nos ponga en el mapa cinematográfico mundial, tenemos seis tan malos que han sido engavetados por sus autores y que han sido rechazados por todas las televisoras oficiales. Y ahora vamos a tener no una, no dos, sino tres películas de la dinastía familiar del cine venezolano, que no han hecho otra cosa que películas de explotación de la realidad nacional, pura pornomiseria. Yo sí estoy con el Proceso y me indigna la gente que pretende justificar lo injustificable, como tratas de hacer en tu artículo.
Saludos

Okrim Al Qasal dijo...

Gracias Leonardo, en ese camino estamos. Es largo y es dificil, pero bueno, esperemos que nuestras esperanzas se vean colmadas más pronto que tarde...

Anónimo: muchas gracias por tu comentario; ciertamente comentarios como el tuyo le hacen mucha falta al país (y a mi blog también).

Creo que estamos de acuerdo en un 95% de lo que planteamos, a pesar de las diferencias. Es cierto que he sido blando en este artículo, pero no es menos cierto que tú has sido demasiado duro conmigo, jaja :)

Mi comentario no es tanto una defensa del Minsiterio ni de la Villa, no he querido comentar más de lo que conozco sobre el tema, que es tanto o tan poco como lo que refleja mi artículo. Era más una respuesta a los teóricos de la conspiración, y a quienes basan sus ataques en motivos políticos. Los mismos que quieren ver a Farruco en una hoguera con la excusa de que los cortos no son buenos... pero que habrían encontrado la manera de pedir su ejecución aunque los cortos hubieran resultado joyas.

Al comparar con otros países lo que quería decir es que nunca llueve a gusto de todos, y siempre se van a escuchar quejas cuando hay subvenciones públicas, haya motivos o no. ¿Que hay motivos en Venezuela? Sí, pero no tantos como dicen los que atacan al proceso, ni tan pocos como decimos los que lo defendemos.

Tengo pendiente un artículo sobre la familia de guionistas que comentas, comenté ese tema al final, casi de pasada. Pero quiero averiguar más al respecto, porque si algo evito en este blog es escribir sobre lo que no estoy informado con un mínimo de profundidad, ni hacerme eco de rumores o datos que no he podido contrastar. Antes de opinar de los cortos, me molesté en verlos, y sólo hago referencia a los cortos que he visto (cuatro en total).

Insisto, le falta mucho, muchísimo en cine a Venezuela, lo dije en mi artículo y lo repito. Pero puede que sea cierto que me quedé muy blando en mi análisis en algunos aspectos. Lo admito y haré lo posible por remediarlo en una segunda entrega. El tema, tú y yo lo sabemos, da para muuuuchas entradas, y muchos comentarios.

Te invito a seguir este intercambio e ideas cuando desees, y si me permites una pequeña crítica: la próxima vez deja un nombre aunque sea, para poder dirigirme a ti como mereces tú y el comentario.

¡Saludos y bienvenido o bienvenida, según sea el caso!

Anónimo dijo...

Gracias por la respeusta. despeus de asistir al foro me entro un fresquito, como que va a haber cambios en el cine nacional.
saludos!
(el mismo anónimo)

Anónimo dijo...

Hola camaradas cinéfilos! Soy un joven estudiante de 15 años de Táchira en Venezuela y pues mi sueño es estudiar cinematografia, y todo esto surge de los cambios sociales y políticos en Latinoamérica y el mundo. Yo creo que en este siglo le toca un papel muy importante al cine como alimento a la conciencia de los pueblos. Es un cine alternativo lo que puede marcar una diferencia mediática de masas en América Latina. La producción de cine social es el futuro en la busca de la sociedad libre y justa que queremos. Pero tengo un problema, creo que me hace falta formación en cuanto a crítica de cine y en verdad quisiera que me orientaran un poco. Igualmente me gustaría que me ayudaran en la búsqueda de una universidad donde pudiera estudiar cinematografía, pero también concretar estos sueños de trasformar a la sociedad mediante el cine. Muchísimas gracias por su atención. Y a seguir luchando por esta revolución de cultural, de conciencias...por nuestra revolución socialista. ¡Hasta la victoria siempre!

Anónimo dijo...

Para comunicarse conmigo me pueden escribir a arlinco13hotmail.com. Mi nombre es Ángel Linares (Fui el que escribí el comentario anterior) ¡Muchas Gracias!